Efesios capítulo 4:29, dice. “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.

Fútbol

Hoy no tengo ganas de hablar de fútbol

No es necesario decir que nosotros nacimos con talento!

Cat Clock - Relogio Gato

sábado, 19 de junio de 2010

¿A quién no le ha pasado? Caminando por la calle, en un bar, en cualquier lugar público imaginable. Estas ahi, simplemente estas, cuando de repente aparece de la nada (al menos así te lo parece), alguien, que te crea esa idea de haberle visto antes, su rostro te parece familiar pero tienes la seguridad de que no le conoces.

Y ocurre algo que por una fracción de segundos se convierte en mágico, un perfecto cruce de miradas.

¿Quién vió a quien? No hay nunca manera de saberlo. A veces una mirada puede reflejar agresividad, otras veces inseguridad, y hay un tipo de mirada, que te seduce, así, sin más ni más.

“Disimuladamente” desvias tus ojos, yo desvío los mios, pero no pasa mucho tiempo para mirarnos de nuevo.

Luego sonrío y me sonríes, mirada de complicidad, pero el silencio prevalece.

miradas

Rápidamente buscamos en nuestras mentes un pretexto ¿cual sería perfecto?

Todo depende de la ocasión, de la situación y de la ubicación. Eso si, no nos olvidemos de no irrumpir en el espacio de intimidad (socialmente establecido

en un rango de un metro y medio, reservado para los amigos cercanos, la pareja y claro, los familiares). Un hecho tan simple como este, podría ser tomado como una agresión.

Yo empezaría así ¿Tú me viste? o ¿Yo te ví? eso no importa ya… Yo soy… y tu eres??? No se pierde nada, y quien gana? solo aquel que sea diestro en su juego de palabras.