En las sesiones de "vecinos de sillón" (pinchar para el post previo) se organizan tertulias, como si en vez de estar en una sala de torturas estuvieran esperando su turno en la peluquería para que les hiciesen una permanente o les cortasen el pelo. Hoy la tertulia se ha centrado en el interesantísimo tema titulado:
La muerte:
¿Es conveniente y/o apropiado llevar luto cuando se muere un ser querido?
Yo defendía la postura de que el luto se lleva por dentro, y ni que vestir de negro implica necesariamente tristeza , ni vestir de rosa quiere decir que el finado te importe un bledo. O sea, que cada uno haga lo que le salga de su ánimo, sin obligaciones. Seguro que todos conocemos casos en los que el que se queda había sido peor que un dolor de muelas para el que se ha ido y sin embargo al fallecer éste, luto riguroso y golpes de pecho. Y todo lo contrario, alguien que hizo en vida de su padre, de su hijo, de su mujer todo lo humanamente posible y algo más (que al fin y al cabo es lo que cuenta) y no se vistió de negro.
Mi opinión era compartida por otra chica, unos años menor que yo, que acompañaba a su padre, pero la verdad es que había opiniones para todos los gustos.
Y lo que en principio era una "inocente" charla ha derivado en:
-Hay que ponerse de luto para que la gente sepa que se te ha muerto alguien y te pregunte (emoticón de ojos como platos)
-Ahora se te muere el marido y a los dos días está la mujer en la calle como si nada (el deporte nacional, criticar y chismorrear )
-Es una manera de honrar al muerto ( ¿y lo honraste en vida?)
-El único que pierde es el que se muere (una verdad como un templo, las cosas como son)
-Pues para lo que hacemos aquí, cuanto antes mejor (¡ay¡ay!¡ay! que esto va por mal camino)
Llegados a este punto le he echado una mirada al enfermero para ver si me echaba una mano. Me ha entendido enseguida porque ha llegado y ha dicho:
-Como no cambien de conversación les pongo a uno en cada esquina para que no puedan hablar.
Mano de santo, oye.
