-Sabe, me pregunto si es cierto lo que dicen de usted. Que bajo todo ese encanto, es usted despiadado.
-¿Dicen que soy encantador?
-Dicen que ha dedicado toda su vida al placer.
Bueno, está claro que es muy recomendable. Si sigo tan bien como usted dentro de veinticinco años, seré profundamente feliz.
-Le aseguro que el placer es muy distinto a la felicidad.
Quiero decir que algunas cosas son más valiosas porque no duran.