Efesios capítulo 4:29, dice. “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.

Fútbol

Hoy no tengo ganas de hablar de fútbol

No es necesario decir que nosotros nacimos con talento!

Cat Clock - Relogio Gato

martes, 6 de abril de 2010

mi amor es vano

Te extraño en las lágrimas y en la noche profunda (como puede y debe serlo); hay tazas de capuchino con mucha espuma que se enfrían mientras miro el teléfono con psicosis y ternura como si fuera un niño histriónico en el tren (pequeñito y con unas zapatillas tan graciosas).
Te digo que miro el teléfono pero nunca dije que esperase tu llamado (por favor, no llenes de subjetividad este relato), lo miro porque atrás está cantando Janis Joplin y me dan ganas de recorrer ida y vuelta varias veces el cable enrulado/enredado en una alegórica disposición que si miraras mi pelo te darías cuenta.
Que fácil es ser poeta dejando espacios entre las palabras. Que irrisorias son las métricas, y digo más, que peripatéticas.
Los días de lluvia te concedería algunos deseos, tal vez un poco a costa de mi voluntad profana, de mis párpados durmientes. Sabés que hay viento que sopla y tanto cansancio. Me gusta ser condescendiente si tenemos chocolate de por medio: es algo externo a mis ambiciones pero es directamente proporcional al clima.
Sigo preguntándome la razón por la cual los bichos se desarman deshacen cuando los aplastas, aunque es un poco absurdo porque nosotros también nos deshacemos bajo la presión de la tierra. Es raro que la “última morada” sea un pequeño cubículo de madera. Es triste, es horror. Tal vez tenga que ver con lo efímero.
Una mariposa ha logrado cruzar la avenida con su torpe vuelo: otro logro para la especie, otros contados minutos más de disfrute y vértigo en alas de colores macabros planes (nadie sospecharía de ella). ¿Qué es un ser sobreviviendo un momento más? No sobrepasa el significado de un suspiro o una mirada triste o una boca a punto de decir la metafísica y callándola posteriormente.
Quisiera ver las lágrimas vaporizándose, un cierto humo salado de plata contrastando el grisazuli del humo del cigarro, de las manos temblando manchadas de nicotina. Curvarías tus labios si oyeras esto.
Si pudiera ser tan perceptiva como para mirar el humo de las lágrimas que no son, te extrañaría.