
"Miro a veces el fondo de los ojos de un gato. El animal domesticado ha adquirido al precio de su ingenuidad elemental la facultad de dirigirnos esa mirada, a nostros, que ya no somos animales. La mirada de ese gato iluminada al contacto con la mía, me pregunta:
¿Es verdad que te interesas en mí?
¿Es que existo para tí?
¿Es que existo?"
-Martin Buber-
"Yo y Tú"
¿Es verdad que te interesas en mí?
¿Es que existo para tí?
¿Es que existo?"
-Martin Buber-
"Yo y Tú"
A veces me miro a los ojos.
Penetrantes.
Delirantes.
Expresivos, inexpresivos.
Exigentes.
¿Habeis analizado alguna vez la mirada de un gato?
Penetrante.
Delirante.
Expresiva, inexpresiva.
Exigente.
Esa mirada fija, siempre intentando decir algo, esa mirada impotente, por no saber hablar. Ese silencio que duele en su mirada.
Esa mirada penetrante, tratando de PEDIR algo. Preguntando, rogando, pidiendo...
Igual que un animal, hablo con la mirada, porque no se hablar. Mis ojos piden día tras día.
Las palabras sufren por no saber salir a traves de mis ojos.
El silencio duerme profundamente en mi interior, dominando mi ser.
Ahora lo entiendo.
No se hablar.
Porque cuando hablo, no hablan mis ojos.