
Parece que nuestra misión en la vida es encontrar pareja, formar una familia, comer perdices y ser felices.
Y una mierda.
Creo que todos hemos tenido alguna vez esa sensación de estar "incompletos", el sentirte solo rodeado de tanta gente, sentir que nadie te comprende realmente, sentir que te falta una"mitad" que termine de completarte.
Pero no. Todos estamos completos. Lo que nos falta, es lo que aún no conocemos o entendemos de nosotros mismos. Todos somos únicos, todos somos un mundo aparte. No vamos a encontrar a nadie con nuestras mismas inquietudes, emociones, caracter, que sea capaz de comprender a la perfección nuestros pensamientos y nos salve de todos nuestros problemas. No lo vamos a encontrar, porque no existe.
Por qué no conformarse con uno mismo? Por qué no buscar en nosotros mismos todo aquello que nos falta? Por qué no despertar?
No somos naranjas partidas por la mitad que deben ser unidas para formar un todo.
Nosotros, cada uno de nosotros, ya somos un todo.
En todo caso, podemos ser naranjas que se COMPLEMENTAN con otras naranjas.
Complementarse. Las parejas no deben atarse, ni salvarse. Deben complementarse.
Cada vez que llega un nuevo hombre a mi vida, me cago de miedo. Porque por mucho que haya crecido y madurado, mi comportamiento con los hombres, no ha evolucionado demasiado. Asi que sigo teniendo las mismas relaciones cortas y sufridas de siempre. No puedo sentirme orgullosa de mi manera de actuar con ellos. Me hago sufrir, les hago sufrir, doy quito, vengo y voy. Mi inestabilidad es lo que vuelve la relación cada vez más agobiante, hasta que llega un punto que no se puede más.
Pero no espero ser salvada, ni mucho menos atada. Se que mi felicidad no va a llegar en manos de un hombre, sino en función de los pasos que yo vaya dando.
Hay gente que piensa que es triste. Gente que piensa que es feminista. Que es orgullo.
Pero no me veo con una pareja estable, ni ahora, ni en un futuro. Lo cierto es que me veo sola, con un hijo, eso si, pero sola. Eso no significa que vaya a negarle a mi hijo el derecho a tener un padre, ni muchisimo menos. He sufrido en mi propia piel el abandono de un padre, y no se lo deseo a nadie. Pero no me veo formando una gran familia, soportando una rutina (si yo no soporto las rutinas), durmiendo en una cama de matrimonio con una persona a la que le estaría buscando defectos toda la noche.
Conociendome, conociendo mi carácter, creo que debo dejar de quejarme porque no tengo relaciones estables. Yo no soy estable, asi que, no puedo pedir algo que no forma parte de mi, no puedo forzarlo.
Eso si. Nunca digas de este agua no beberé.