
"Y no volveré a dejar que mis lágrimas me impidan ver tanta belleza, como tengo a mi alrededor. Hay luz al fondo siempre."
He tenido ganas de escribir tantas cosas, pero justo en el momento de inspiración no tenía el ordenador delante.
Me he hundido, me he levantado, me he vuelto a hundir...pero como siempre, intento darle un enfoque optimista a este blog.
Desde que he empezado la universidad, le he cogido una especie de fobia a los exámenes. Me da pánico justo el momento antes de entrar. Este año, la fobia ha crecido más que nunca, ya que no me he presentado a tres exámenes, lo peor, habiendo estudiado. ¿Qué es lo que me da miedo?
El examen en sí.
El miedo a fracasar.
La vergüenza de quedarme en blanco y tener que salir del examen dejandolo en blanco.
Enfrentarme a mi fobia.
He sido cobarde. Me he decepcionado. Además, como siempre, mi instinto es hundirme y aprovechar los malos momentos para machacarme aún más, para encerrarme en un agujero negro donde parece que jamás va a volver a aparecer un rayito de sol.
Decido dejar de comer y volver a mis problemas de alimentación.
Pero me desperté una mañana, y de nuevo, lo ví todo de otro color. Primero, quise apreciar todo aquello en lo que jamás nos fijamos. Sí, puede ser muy cursi, pero si fuesemos conscientes de cuanta belleza nos rodea, dejaríamos de buscarla en revistas y en televisión y disfrutaríamos más de la naturaleza.
Ese mismo día en el que decidí salir de mi abismo el cielo estaba precioso. Estaba atardeciendo y lo envolvían mil colores. Empezé a respirar, a respirar de verdad. Y pienso en mí, en donde estoy, de donde vengo, y a donde pretendo llegar.
Me siento bien aquí. He aprendido tanto durante el camino. Y me gusta como veo mi futuro, tengo metas, tengo objetivos por los que estoy luchando.
- Aunque me decepcionen algunos de mis actos, también me siento orgullosa de las cosas buenas que he conseguido, por las que he luchado.
- Aunque a veces desearía haber tenido otra vida y me duelan las heridas, mi pasado es lo que soy, es lo que me ha enseñado a crecer, es lo que me ha hecho más fuerte.
- Aunque no me quiera, ni me valore, ni me guste, debo mirarme al espejo sin sentir asco y desprecio de mi misma. La vida es un regalo y yo debo agradecerlo día tras día. Debo cuidar mi interior para poder apreciar el exterior. Nadie puede verse bien, si no soluciona los problemas que le hacen sentir mal, cuyo origen está en la mente, no en el físico.
- Aunque a veces huyo de mis problemas y me escondo en la tristeza, debo despertarme y confíar en que mañana el mundo seguirá girando, y yo con el.
- Aunque me pesen más los defectos, también debo ser capaz de ver mis virtudes, ponerlo todo en una balanza y entender que no existe la perfección, que debo aceptar mi personalidad, y tratar de mejorar (considero que cambiar es imposible) aquellas cosas que a MÍ (no a los demás) no me gusten.
Lo se, soy un libro de autoayuda con patas, pero así es como he conseguido superar los problemas que me han ido surgiendo, una enfermedad que he cargado durante años. Hoy estoy aquí, con mis recaídas, mis defectos, problemas nuevos...pero tratando de seguir creciendo y ser cada día más fuerte.
Os dejo dos canciones que me han ayudado mucho en mi caída :)