Despertó en otro mundo, donde entendió, que nadie es perfecto. Que todos cometemos errores, y los repetimos. Que todos somos torpes y tropezamos. Que aunque algunos destaquen más y otros menos, nadie es mejor que nadie. Que todos somos únicos. Que por muy dolorosa que sea la caída, siempre tendremos fuerza para levantarnos, y seguir. Que siempre hay que esforzarse por los sueños, y aceptar los fracasos.
Despertó y entendió, que algún día, conseguiría quererse a sí misma.
