Atrapada en la cárcel de un sueño,
condenada al irreversible olvido
en el que me sumió tu memoria,
dejándome esclava de tus labios
que se irguierón juez y verdugo
de mi corazón inmaduro
cuyo único delito fue quererte
y olvidar su propio latido,
convirtiéndolo en tuyo.
Y ya solo vivo por verte,
solo confio en mi locura
que es la única que me consuela,
compañera de noches en vela
que en su manto me arropa
sumiéndome en un dulce sueño
en el que te pertenezca.
Mi razón desesperada intenta despertarme,
chocando sin evitarlo con mi rechazo,
aferrándome con mi fuerza a tu imagen,
única salvación dentro de esta mentira
que he convertido en mi mundo de fantasia.
