Lo miré perpleja y, a la vez, asustada. Pude leer en sus ojos el fuego y el deseo que yo había intentado controlar y que él sabía que yo también sentía. El último mes habíamos estado tan cerca de perder el control... pero yo tenía miedo. Miedo a que él no sintiese lo mismo; miedo a que no supiese hacerlo; miedo a que fuese la última vez que nos viesemos...
-Will, yo...
-¡Shss!-dijo poniéndome un dedo sobre mis labios carnosos- ¿Confias en mí?
Indagué en lo más profundo de aquel bosque que eran sus ojos, intentando averiguar que pasaría después, intentando descubrir que esta vez no sería la última. Sin más opción, me perdí en ellos, en su chispa, en su amor que me envolvía como en un cálido abrazo.
-Confio en ti- murmuré en un susurro apenas audible para que no se notaran los nervios en mi voz.
Me sonrió como única respuesta. Nos subimos en la moto y me aferré a los que podían ser los últimos momentos, al calor que desprendía su cuerpo.
Will tenía fama de ir de chica en chica y, después de hacerlo, las dejaba y, no sé porqué milagro, él se había fijado en mi y no quería perderlo.
Al llegar a su calle, de aquel color grisáceo que reflejaba la tristeza y la pobreza que yo nunca había tenido que vivir, me tapó los ojos con un pañuelo que llevaba atado a la muñeca y que olía a él. Con mucho cuidado, subimos hasta su piso. Oí como abría la puerta y, después de hacerme pasar, la cerraba. Olía a incienso y a pasta y a jazmín...
-He limpiado esto un poco, para que no te quejes de que soy un marrano- me susurró al oido. Es la primera vez que traigo a alguién aquí, espero que no te desilusiones mucho...¡Ups!-exclamó- Espera, se me han escapado unos calzones.
Así que a las demás las había llevado a hoteles. No sabía si sentirme alagada o no. Supongo que sabría cómo seducir a las chicas y llevarlas a cada una al terreno donde se sintiesen agusto. Empezaron a vibrarme un poco los dientes, espectante ante lo que iba a pasar.
-Estás preparada- volvió.
-Creo... que sí- dije insegura.
Apoyó su cabeza encima de la mía y, rozándome el cuello, me quitó la benda. Me quedé helada.
Toda la sala estaba iluminada con velas y, en el centro, había una pequeña mesita, preparada con una cena para nosotros que consisita, en un plato de pasta preparada en un cutre estilo italiano y unas fresas con nata, que a mí, pese a haber comido en algunos de los mejores restaurantes del mundo, me parecío el mejor de los manjares.
-Will, esto... esto...-no me salían las palabras y, unas lágrimas traviesas intentaban escaparse de mis ojos.
-Quiero que esta noche sea especial- dijo muy serio y, mirándome a los ojos, añadió- Ginny... hoy cumples los dieciséis... y llevamos un año juntos... y yo... yo... quiero hacerlo contigo. Quiero hacerlo esta noche- añadió clavando su pupila en la mía.
Ya está. Las palabras que tanto había temido habían llegado. No había marcha atrás. Recordé todos los momentos que habíamos pasado juntos, todas las dificultades del principio, todos y cada uno de los insultos de los que me había protegido, todas las veces que me había ocultado bajo su abrazo, sentido el corazón latir en su pecho. No había alternativa: si le decía que no, romperíamos, porque él se habría cansado de estar con una niña mimada, como decía; y si le decía que sí... ¿pasaría como con tantas otras?¿me abandonaría para jugar con otro corazón inocente como el mío?Pero no podía imaginar que aquel ser tan dulce, pudiese haberle hecho ningún mal a nadie.Bajé la vista y ví nuestras manos entrecruzadas.
-Will, yo... yo... he hablado con Clara- solté- Sé... sé lo que pasaba con... con las otras- la voz apenas me salía. Noté cómo se ponía tenso-Yo... ellas...- ya no pude contener ni un momento más las lágrimas. Estallé en sollozos, intentando contenerlo con mi puño. Él me estrechó con fuerza contra su pecho, intentando tranquilizarme. Noté cómo se le aceleraba la respiración y se le tensaban los biceps. Noté cómo su furia disimulada iba creciendo. Reparé en que había traicinado la confianza de clara que, en contra de Will, me había revelado su pasado que con tanto emepeño me había ocultado. ¿Qué había hecho?
