Hija inquieta del viento,
se deja acariciar por su padre
emitiendo esa dulce melodía,
y en el instante que te ve
enciende sus luceros a tu llegada,
muestra las estrellas de su pelo
y va corriendo a tu encuentro.
Niña que se resiste a crecer,
haciendo latir su corazón,
transformándose en colibrí volador,
haciendo pensar que todo a su alrededor
fue tan perfecto como su sonrisa,
ocultando tras su felicidad
que un día vivió oculta,
por la sociedad despreciada,
criada por la luz de luna
y por el viento custodiada.
Hija inquieta del viento,
venció a la adversidad,
enamorada de tí,
destinada a quererte amar,
esclava de tus besos,
dueña de tu corazón y pensamiento.
Hija inquieta del viento
me llamaste aquella tarde,
me susurras cada noche
cuando llegas y voy a abrazarte.
Hija inquieta del viento
murmuras contra mi pelo
y sin poder remediarlo,
sin poder si quiera evitarlo,
por eso, te quiero
