
El reloj reclama
cada minuto de nuestras vidas,
cada momento,
que consideramos nuestro,
como un cazador acorrala a su presa,
intentando obsesionarnos,
haciéndonos perder la sensación
de seguir vivos
pero sin quererlo, olvida,
que solo con besarnos
conseguiremos pararlo,
que solo respirando profundamente
liberaremos nuestra mente,
conseguiremos librarnos
de cada intento de opresión,
alcanzando una libertad olvidada,
que intentaron extinguir...
Pasaremos de los mayores,
que olvidaron como vivir,
distribuiremos nuestras ansias,
nuestras ganas de descubrir
todo lo que sabemos
que nos queda por vivir.