
Perdida en el horizonte
se encuentra mi autoestima,
mi apreciación de mí misma.
La noche más fría
se ha vuelto mi amiga,
las lejanas estrellas
mi fieles aliadas,
ocultando ambas
el horror de mi desesperanza.
Envuelta en la oscuridad,
me voy arrancando
pedazos del alma,
voy muriendo
sin sentir nada.
¿Para qué seguir
si no estarás aquí?
La vida ha perdido su valor,
que se fugó con tu amor,
dejándome abandonada
con mi maltrecho corazón,
que con tu partida,
su latido extinguió.