Solo porque te dejé atrás
dices que no podré continuar
pero se te olvidó lo más importante,
que aún tengo voz para gritar
y palabras para expresar
que no volveré nunca más,
que ahora me llamo libertad,
que no habrá nadie
que consiga otra vez atarme...
¿Y qué podrías tú decir
si nunca más te voy a oir?
Perdiste el último tren,
jamás ya me vas a conocer,
por el aire volaré,
iré a esos lugares
en los que no podras encontrarme.
¿Y qué si solo soy una mujer
atrapada en un mundo de hombres?
Jamás ya de mí vas a saber
ya es hora de que me dé a conocer
y solo te pido un único favor,
por primera y última vez,
no vuelvas a llamarme,
ni se te ocurra buscarme,
cuando en mi propio firmamento
cual estrella solar,
comience de nuevo a brillar...
Efesios capítulo 4:29, dice. “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.
Fútbol
Hoy no tengo ganas de hablar de fútbol
No es necesario decir que nosotros nacimos con talento!
