

Mira al pobre adicto,
se tambalea a través de la ciudad,
con el corazón debilitado por las drogas,
y ni siquiera repara en que su adicción lo matará muy pronto.
¿Por qué lo probaría? ¿Le queda alguna esperanza?
¿Quién viviría una vida de adicción que lo hiciera así de miserable?
Apuesto lo que sea a que tú, no.