La música en vivo, el humo del lugar, el mesero cantor,
al otro lado de la barra
Or y sus amigos artistas
y estrepitosas risas que huelen a alcohol.
Me acompañaban una cerveza y un cigarro,
y a falta de conversación
tarareos con sentimiento y un husmear constante
entre los asistentes de esta ocasión.
Un día normal, con el cansancio habitual
miradas que parecen querer comenzar
charlas estereotipadas ,
que en antaño han dado paso a alguna conquista fugaz.
"No es bueno estar sola"
me dijiste como queriéndome rescatar,
"no es bueno estar sola"
repetías como queriéndote salvar,
salvar del reflejo de tus días
que ni siquiera 4 mujeres podían llenar.
Sabina chilensis, viejo intersante y seductor
Con tu hablar calmado, tus pausas súbitas
y esos besos en la frente acompañados de tus manos añosas
y esa expresión de fascinación.
Me encantó encantarte,
me fascinó fascinarte,
me enamoré de la soledad
que esa noche te hizo acercarte.
Y descubrí que tu y tus amigos
estaban más solos que yo
Cuando la puta al quinto mojito
hablando de su hijo se emocionó.
Cuando el pintor nerd
no fue capaz de sostener mi mirada
y volviéndola a su vaso
apreció el infinito y calló.
Cuando plasmaste en ese papel
con nostalgia y amor
ese infantil acróstico
que te enmudeció.
Y de pronto recordé
la letra de una canción escuchada,
así como tantas otras,
un día "x"
así bien a la pasada:
"...Es la falta de amor
La que llena los bares
Son tus labios para mí
Un plato de calamares..."