
No puedo dormir
desde que no estás aquí,
la cama está fría,
desoladoramente vacía,
si no estás junto a mí.
Te resistes a volver,
experimentando una felicidad fingida,
intentando convencerte
de que ya no me quieres.
Te vas con ella y sonríes,
olvidando lo que se siente
al tener a tus pies el mundo,
ocultando mi corazón
en un baúl oscuro,
sabiendo que, aunque lo ignores,
te seguirá esperando,
emitiendo su dulce melodía,
aunque lo tengas enjaulado.
Otra vez,
a este lado de la pared,
la escucho insultarte,
escucho como te vas
para no pegarle
y siento tus lágrimas
luchando por escaparse
y me duele,
me duele saber
que con solo tirar esta pared
que construiste entre nosotros,
podría salvarte,
podríamos amarnos,
podríamos volver a ser
todo lo que querías que fuéramos....